martes, 18 de octubre de 2005
DESARROLLO DEL COMPORTAMIENTO


SANDRA NOGALES GARCÍA
Veterinaria
Especialista en Socialización


Para comenzar es importante saber que el comportamiento de un perro va a depender mas del aprendizaje que de la herencia, es decir, la experiencia es mucho más importante que la genética en el desarrollo comportamental del cachorro. Éste va a tener que aprender a qué especie pertenece, qué especies son amigas, los estímulos que forman parte de su entorno, cómo comunicarse, cómo organizar y regular sus comportamientos, cómo integrarse en un grupo y cómo volverse autónomo. De la alteración de estos aprendizajes van a derivar algunas de las patologías que pueden afectar a nuestras mascotas y que se traducirán en comportamientos aberrantes que dificultarán la convivencia con ellos.
El cerebro es el órgano integrador de los comportamientos y su correcto desarrollo va a depender en gran medida de los estímulos que reciba del medio ambiente. Este desarrollo comienza durante la preñez y continua hasta la edad promedia de tres meses. Este intervalo de tiempo es una fase sensible para la adquisición de numerosos comportamientos básicos que serán la cuna del desarrollo comportamental definitivo y si el cachorro pierde este aprendizaje podrá no recuperarlo nunca.
Es posible afirmar que los cachorros antes de nacer, aún embriones, reaccionan a ciertos estímulos sensoriales y desarrollan así unas características reaccionales y sobre todo emocionales. Esto significa que existe un intercambio de información entre la madre y los fetos, en efecto, se ha comprobado que hacia la mitad de la gestación los cachorros adquieren competencias táctiles y emocionales, de tal manera que recomendamos acariciar a las madres, palpar a diario suavemente el abdomen y evitar estresarlas, de esta manera tendremos cachorros más tolerantes al contacto. A esta etapa la llamamos período prenatal del desarrollo.
Cuando el cachorro nace continua el desarrollo del cerebro, pero a partir de ese momento el papel de los estímulos exteriores se convierte en preponderante ya que sólo las neuronas que sean estimuladas sobrevivirán. Este es un período crítico ya que finalizará alrededor de los tres meses de edad.
Desde el nacimiento hasta las dos semanas tiene lugar el período neonatal del desarrollo. El cachorro es ciego y sordo, pero es sensible al contacto y su sentido del gusto es funcional, lo que le permite buscar las mamas. La madre se ocupa de ellos, se apega a ellos y se angustia ante su ausencia. Los cachorros a esta edad se apegan a cualquier nodriza. Importante en este período es la posición de limpieza ya que será la posición de sumisión del animal adulto. Para el desarrollo del cerebro y su maduración se recomienda manipular diaria y suavemente a los cachorros, volverlos boca arriba y respetar su sueño.
A continuación tiene lugar el período de transición. Los ojos se abren y los oídos comienzan a ser funcionales. Esto modifica la forma de orientarse, el sentido táctil pierde preeminencia. El cachorro ya no se limita a mamar y va apareciendo un comportamiento exploratorio en torno a la madre y comienza a emitir vocalizaciones como gruñidos y ladridos. En este período se producirá el apego del cachorro a su madre y ella será el único ser que los tranquilice, se convierte en el ser apaciguador y cualquier tentativa de separación desencadena un estado de estrés. También comienza ahora el proceso de impregnación, es decir, la impronta, el animal va a reconocer la especie a la que pertenece y este aprendizaje será el origen de la identificación del congénere, del compañero social y sexual.
A partir de las tres semanas comienza el período de socialización que sin duda se trata del período más complejo de la vida del cachorro. Este período se caracteriza por la adquisición de cuatro elementos básicos para un desarrollo comportamental adecuado: los autocontroles, la comunicación, las reglas de vida en manada (jerarquía), y el desapego.
A los dos meses se han desarrollado plenamente todos los sentidos y el cachorro juega a pelearse ensayando sus mecanismos de comunicación. Está apegado a su madre pero ésta comienza a alejarse de la camada. Aprende que pertenece a la especie canina pero para ello necesita vivir con perros. Aprende qué especies son amigas pero para ello debe relacionarse con ellas, por ello recomendamos que en este período se facilite al cachorro contactar con niños, con ancianos, con otros animales... Va a aprender a controlar su mordisco de manera que durante las peleas si el mordisco es demasiado fuerte la madre castigará a quien mordió. También en este período comienza a aprender dónde debe eliminar y le debemos proporcionar un lugar para ello. Es importante en este período proporcionar a los cachorros una sala de juegos con juguetes de colores, móviles y ruidosos, cuya función será enriquecer el ambiente estimulando los sentidos del cachorro.
De los dos a los tres meses el cachorro debe salir al exterior, interaccionar con otros animales para inhibir el comportamiento de predación. Es importante que a esta edad se acostumbre a transitar por distintas calles, primero tranquilas y después más ruidosas, que viaje en coche, que se relacione con diferentes tipos de personas, con perros adultos y cachorros, con otras especies animales como gatos, en definitiva que conozca todo aquello con lo que se va a encontrar en su vida.
A los cuatro meses el cachorro debe conocer perfectamente la postura de sumisión, tiene que controlar el mordisco y la motricidad, no debe tener miedo al exterior ni a las personas desconocidas y debe jugar con otros animales.
La pubertad es un nuevo período sensible debido al desarrollo hormonal y es aquí, en la adolescencia, donde se va a producir el desapego de la madre y la adquisición de autonomía, lo que permitirá el apego al grupo, a la manada. Al unirse al grupo el animal entra en la jerarquía de los adultos y tendrá que comunicarse correctamente con ellos y aprender las reglas, de tal manera que cualquier intento de expresión de sexualidad, de control del espacio y de alimentación prioritaria será severamente castigado por los adultos.
Si todo esto tiene lugar adecuadamente tendremos animales equilibrados, capaces de adaptarse a cambios en el entorno, capaces de relacionarse y comunicarse con distintos seres vivos, en resumen, animales con los que convivir sin problemas. Pero si alteramos estos procesos tendremos animales con profundos problemas de adaptación a la vida social, tanto con otros animales como con humanos.
Publicado por secorcan @ 21:45  | ETOLOGÍA
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